Aleksandra Przybysz

Artista interdisciplinario

Aleksandra Przybysz es artista e investigadora, y se licenció en la Facultad de Escultura de la Academia de Bellas Artes de Varsovia. También estudió en el Departamento de Sonido e Imagen de la Escola das Artes de Oporto, y actualmente cursa el segundo año del doctorado en práctica artística en la Universidad de la Comisión Nacional de Educación de Cracovia. Trabaja con el concepto de «hiperobjetos» de Timothy Morton: vastos fenómenos ecológicos como el cambio climático, la radiación y los residuos tóxicos, que son difíciles de comprender pero que, sin embargo, condicionan profundamente nuestras vidas.

Aborda estas cuestiones de forma interdisciplinar, recurriendo al horror poshumanista, así como a la escultura, el texto y las prácticas sonoras. Le interesan especialmente los conceptos de historia natural que incluyen los sucesos tóxicos y aquellos provocados por la actividad humana invasiva. En su obra, el arte no cumple una mera función ilustrativa, sino que se convierte en un método de investigación capaz de generar modelos alternativos para describir la historia natural contemporánea.

Large-Scale Objects Sound Registration

El proyecto propone el uso de la sonificación de datos medioambientales recopilados (como las concentraciones de metales pesados en el suelo y el agua), junto con grabaciones de fenómenos acústicos en zonas marcadas explícitamente por la presencia de hiperobjetos, con el fin de desarrollar una herramienta artística experimental basada en la investigación. Los hiperobjetos son fenómenos de una escala descomunal que no pueden percibirse en su totalidad; están demasiado dispersos en el tiempo y el espacio. Sus efectos se manifiestan a nivel local, pero su impacto se extiende a lo largo de décadas y continentes.

El sonido, como medio espacial, temporal y afectivo, permite abordar fenómenos que superan los límites de la percepción visual y la representación racional. La sonificación funciona aquí como un lenguaje alternativo de la catástrofe. En este marco, el arte sonoro no se limita a documentar la crisis, sino que se convierte en una herramienta operativa: nos permite escuchar lo que permanece invisible y, de este modo, fomenta nuevas formas de sensibilidad hacia las consecuencias a largo plazo de la degradación medioambiental. El proyecto crea una epistemología alternativa de los paisajes contaminados que, con demasiada frecuencia, permanecen «silenciosos» en la conciencia social.